El uso de antibióticos en la producción de proteínas animales y sus consecuencias

Mailen Agüero – Analista de Desarrollo de Negocios 
& Francisco Stefano – Director

El abuso y el uso indebido de antibióticos en animales y humanos están contribuyendo al aumento de la amenaza que representa la resistencia a los antimicrobianos.

El consumo de proteínas animales presenta un aumento global y sostenido provocando la expansión de la cría intensiva de cerdos, aves y bovinos. La intensificación de la producción en ambientes de superficie limitada ha llevado a la introducción masiva de antimicrobiales para mantener la salud y productividad de los animales. La utilizacion rutinaria de los antibióticos (AMU, Anti Microbial Utilization) impulsa la aparición de cepas resistentes (AMR, Anti Microbial Resistant) constituyéndose así en una amenaza importante tanto para la salud humana como para el animal.

En un interesante estudio de Katie Tiseo y col se analiza la evolución del uso de antimicrobianos en 41 paises. Los datos obtenidos en 2017 muestran que en esto países se utilizaron un total de 93000 toneladas de productos activos como antimicrobianos, cifra que representa el 73% del total utilizado por la medicina y la veterinaria.. En este período los cinco países de mayor consumo de antibióticos en veterinaria han sido China, 40%, Brasil 7%, US 6%, Tailandia 4% e India 2%.

Es opinión generalizada, apoyada por sólidos datos, que existe una relación entre el desarrollo de resistencia bacteriana en los animales de consumo y la emergencia de poblaciones bacterianas resistentes en humanos.

Los antibióticos se emplean fundamentalmente para el tratamiento de las infecciones bacterianas y su administración para prevenir enfermedades se recomienda solo en situaciones muy excepcionales.

En Europa, el uso de estos medicamentos para favorecer el crecimiento de los animales está totalmente prohibido desde 2006. Sin embargo, esto no es así en otras regiones del mundo donde aún se pueden añadir a la dieta de animales sanos.

De acuerdo con la OMS, el abuso y el uso indebido de antibióticos en animales y humanos están contribuyendo al aumento de la amenaza que representa la resistencia a los antimicrobianos. Algunos tipos de bacterias causantes de infecciones humanas graves ya son resistentes a la mayoría o a la totalidad de los tratamientos disponibles, y hay muy pocas alternativas prometedoras en fase de investigación.

Estas bacterias pueden transmitirse de los animales al hombre por distintas vías:

  • Por contacto directo con los animales.
  • A través de los alimentos derivados de animales
  • A través del medio ambiente. Los residuos farmacéuticos pueden unirse fuertemente a las partículas del suelo a través de las heces de los animales. Los más solubles en agua pueden eliminarse con la lluvia o la nieve derretida y llegar tanto al agua subterránea como a las corrientes de agua superficial

 

¿Qué se puede hacer para luchar contra la resistencia?

 

  • Vigilancia del uso de antibióticos y de las bacterias resistentes. La OMS recomienda firmemente una reducción general del uso de todas las clases de antibióticos de importancia médica en los animales destinados a la producción de alimentos, incluida la restricción completa de estos fármacos para estimular el crecimiento y prevenir enfermedades sin diagnóstico previo. Tambien, conocer el tipo y cantidad de antibióticos que se usan y la clase de bacterias resistentes y frecuencia con que se detectan nos proporciona información muy útil desde el punto de vista epidemiológico. Entre otras cosas, permite identificar asociaciones entre el consumo y la aparición de resistencias, analizar tendencias y diseñar medidas eficaces para frenar el problema.
  • Promoción del uso prudente a través de actividades formativas para el sector y la elaboración de guías de uso prudente. Recientemente, basándose en un informe elaborado por expertos, la Comisión Europea ha propuesto categorizar los antibióticos veterinarios según el impacto que su uso puede tener en la salud humana. Cada una de las cuatro categorías se acompaña de recomendaciones específicas de uso.
  • Prevención de las infecciones. Puesto que los animales sanos no necesitan ser tratados, reducir las posibles infecciones ayudará a reducir el uso de antibióticos. Medidas para lograrlo incluyen la mejora de la higiene y la bioseguridad en las explotaciones ganaderas, la potenciación del sistema inmune de los animales y la puesta en marcha de planes sanitarios específicos para cada explotación.
  • Nuevas estructuras químicas.El desarrollo de moléculas de antibióticos fácilmente degradables podría contribuir a reducir la contaminación.

Finalmente, es necesaria más investigación para comprender mejor los mecanismos por los que se generan las resistencias, desarrollar nuevas herramientas de diagnóstico, así como nuevas alternativas a los antibióticos y mejores medidas de control de las enfermedades.

 

Fuentes:

Tiseo, K., Huber, L., Gilbert, M., Robinson, T. P., & Van Boeckel, T. P. (2020). Global trends in antimicrobial use in food animals from 2017 to 2030. Antibiotics9(12), 918.

 

FOOD AND AGRICULTURE ORGANIZATION OF THE UNITED NATIONS. Drivers, dynamics and epidemiology of antimicrobial resistance in animal production. FAO, 2016.

 

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